Un agujero negro supermasivo devorando a una estrella como el Sol.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Turku (Finlandia) han logrado detectar y observar el proceso de un agujero negro devorando a una estrella, así como el chorro de material que se produce tras la fusión. En el estudio han colaborado 26 instituciones internacionales, entre las que se encuentra el Centro de Astrobiología y la Universidad de Valencia.

Imagen: Pinterest

Los resultados se han publicado en la revista Science, así como el proceso de investigación de este descubrimiento. En 2005, se detectó en el núcleo de la galaxia Arp 299-B, a 150 millones de años luz de la Tierra, un impactante destello que se consideró como una explosión supernova.

Sin embargo, tras más de una década de seguimiento, se pudo constatar que el destello de luz se propagaba en el espacio en una única dirección, a una velocidad de 75.000 kilómetros por segundo, por lo que se descartó la explosión. Las observaciones de las ondas longitudinales dieron con la respuesta: el destello se trataba de un chorro de material provocado por la destrucción de una estrella.

El autor de semejante procedimiento había sido un agujero negro supermasivo situado en Arp 299-B. Su tamaño era equivalente a 20 millones de masas solares, por lo que no le costó demasiado desgarrar a una estrella que tenía, según cálculos de los investigadores, un tamaño de entre dos y seis veces el Sol.

Historia.

La importancia de este descubrimiento reside en que “nunca se había podido observar directamente la formación y evolución de un chorro como consecuencia de este fenómeno”, tal y como indica a Público Miguel Pérez-Torres, investigador del CSIC.

Video: Youtube.

Cuando un agujero negro de este tipo destroza una estrella, la mitad de la masa de esta es absorbida, mientras que la otra mitad se propaga por el espacio, formando un chorro que se mueve a velocidades próximas a la de la luz. Visualmente, se produce un destello perceptible en rayos gamma, rayos X y óptico.

Aunque existen numerosos agujeros negros de este tipo, y cada galaxia suele incluir uno, la mayoría de ellos están inactivos. Y menos mal, porque sus consecuencias son realmente devastadoras.