«Se veía tan dulce, quieto y nervioso»: Ex empleada de un cine contó experiencia con Keanu Reeves

Y una vez más, el magnífico Keanu da muestras de la humildad que lo caracteriza.Todos adoramos a Keanu Reeves y no es ningún secreto.

El actor de 54 años ha demostrado que está hecho de una madera distinta al resto de sus colegas, ya que a la hora de interactuar con el resto del mundo es una persona sencilla y humilde, siempre agradecida y que nunca evita una conversación, por cotidiana que sea. Y bueno, sus dotes actorales sólo reafirman estas características positivas. Muchos cibernautas han compartido sus historias con Keanu en las redes, demostrando que él es una persona igual que todos nosotros, y que los complejos de grandeza no pasan por su cabeza.

En este caso, la escritora y comediante australiana Rosie Waterland quiso compartir su propia experiencia con el actor a raíz del estreno de Always be my Maybe, la nueva producción en la que Reeves tiene un papel secundario. Veamos qué fue lo que dijo:

«Bueno…acabo de ver #AlwaysBeMyMaybe. Tengo mi propia historia con Keanu, de la que siempre pasaba y no pensaba mucho en ella, pero él es tan adorable y perfecto que la compartiré con ustedes. Entonces: yo trabajaba en el cine más grande de Sydney cuando era estudiante universitaria».

Rosie cuenta que su trabajo la hacía estar a cargo de muchísimas cosas, sobre todo en los días donde había estreno. Y esto no siempre era positivo.

«Hacíamos la mayoría de los estrenos, y siempre nos decían: NO MIRAR A LAS ESTRELLAS A LOS OJOS, TE DESPEDIREMOS SI HABLAS CON ELLAS.

Estábamos haciendo el estreno de Street Kings, una peli de la cual no sabía ni me importa, pero los actores rara vez visitan Australia así que estábamos emocionados por la venida de Keanu.

Yo era parte del equipo de piso, lo que significaba que limpiaba las salas, los baños y los suelos, aparte de monitorear las salas mientras se mostraba la película.

Esa noche en particular, “equipo de piso” significaba que estaba a cargo de todas las celebridades secundarias de Sydney que fueron invitadas a la premiere. Entonces, me preocupé de todas esas personas. Le dije a algunos antiguos participantes de Australian Idol que “no, no pueden optar a los mejores asientos. Vayan para atrás”.

Hasta que apareció el mismísimo Keanu Reeves en escena.

«Después, me tuve que encargar de que todos estuviesen sentados (y sí, estrellas de reality show, eventualmente los dejaré entrar).

Pero después, la sala estaba llena y era el momento de Keanu. Y quien fuera que haya sido el presentador esa vez, lo llamó por los altavoces. Yo estaba en la parte de arriba de las escaleras, y apareció él. Su equipo le dijo que bajara al frente. Toda la sala estaba gritando por él».

«Se veía tan dulce, quieto y nervioso. Yo tenía una linterna de mano y muy poco preparada para cualquier cosa. Keanu se dio vuelta hacia mí, mientras toda la sala coreaba su nombre, y me dijo: “Deséame suerte”. Me reí, porque no sabía cómo responder a eso.

Así que le dije: “No la necesitarás”. Luego me miró, guiñó un ojo y me dijo: “¿Quieres apostar?”. Después bajó las escaleras hacia el frente de la sala, enamoró a toda la maldita gente y se fue».

«Ese era mi trabajo universitario, y ahora me está yendo mucho mejor. Pero nunca me he olvidado de que Keanu Reeves me habló como si fuera igual a él; me miró a mí, una trabajadora mediocre del cine, me guiñó y me sonrió, diciendo algo así como “Estamos todos haciendo lo que sea que tenemos que hacer aquí”.

En fin, trabajé en los cines de calle George por mucho tiempo, y me topé con un montón de celebridades apestosas que creían en ese entonces que eran mejores que la gente normal. Keanu no era uno de ellos, él fue humilde, dulce y adorable».

Esta historia nos deja una linda enseñanza: por mucha fama y posibilidades que uno tenga, siempre hay que mantener los pies sobre la tierra. Ser famoso y reconocido no te hace ser superior a los demás, por mucho que lo creas.

 

 

Fuente:upsocl