¿Qué tienen que ver las sandías y la música nigeriana?

Un trabajo presentado en la 177ª reunión de la Sociedad de Acústica de América demuestra que la música de percusión nigeriana tiene un gran parecido con el sonido emitido al golpear sandías para comprobar su madurez.

Ahora que llega la época de las sandías no está de más aprender algunos trucos para saber diferenciar las maduras de las que aún deben esperar un poco más para ser consumidas. Existen varios trucos, en los que agricultores y fruteros son verdaderos expertos, aunque uno de los más empleados consiste simplemente en dar unos golpecitos con los nudillos sobre la piel de la fruta. Si el sonido es un ruido seco y hueco, podemos llevarla tranquilos a casa.

Esto es algo que ya sabía el investigador nigeriano Stephen Onwubiko, pero en su caso ha preferido ir más allá, comparando el sonido resultante con los toques de tambor característicos de la música de su país. Puede sonar extraño, pero sus resultados, presentados hoy en la 177ª reunión de la Sociedad de Acústica de América, son de lo más curiosos.

Música en tu frutería más cercana

Para la realización de su estudio, Onwubiko ha estado trabajando con vendedores y consumidores de sandía de Nigeria, a los que ha entrevistado sobre su percepción de los sonidos que los rodean. Esto pertenece a un campo conocido como psicoacústica y complementa el trabajo de otra de las personas responsables de este trabajo, la física Tracianne Neilsen, de la Universidad Brigham Young, quien se ha dedicado a analizar el espectro de frecuencias producidas por el tambor tradicional nigeriano, conocido como igba. Por su parte, la investigadora musical de la Universidad de Sydney Andrea Calilhanna ha utilizado las matemáticas para poder cuantificar los sonidos analizados por Neilsen.

De este modo, han llegado a la conclusión de que, por raro que parezca, los sonidos generados al golpear las sandías maduras e inmaduras son comparables a los de la música de percusión nigeriana, por lo que esta puede servir a la población para entrenar un modo de diferenciarlos. Sería un método que permitiría la identificación con un porcentaje de acierto del 60%.

Este trabajo científico es más bien anecdótico y no aporta grandes beneficios a la humanidad, pero al menos sirve para demostrar de un modo ameno cómo influyen en nuestras vidas los sonidos que nos rodean. Ya lo decía Andrea Calilhanna en un comunicado de prensa: “La gente no se da cuenta de la cantidad de información importante que se transmite en el sonido que nos rodea y cómo estos sonidos impactan en las culturas. Para preservar las culturas, necesitamos analizar los sonidos tradicionales y su impacto en las experiencias de la vida diaria”. Y si de paso nos sirve para saber qué sandía escoger, muchísimo mejor.

 

 

Fuente:hipertextual