Por qué los papás “millennials” ya no creen en premios ni en castigos (y cuál es su alternativa de crianza)

La crianza nunca ha sido fácil. No ha habido fórmulas mágicas ni antes ni ahora para criar a los niños.

Todos los días, los padres enfrentan retos inimaginables. De hecho, educar a los hijos involucra educarse más a uno mismo. Cuando un niño se sale de control, los adultos se ven obligados a tomar acción, pero en la mayoría de las ocasiones, no saben bien qué hacer. Sin embargo, los expertos dicen que es perjudicial educar usando castigos y recompensas.

Los premios y castigos están pasados de moda

Aquella vieja frase de “Cómete todo porque si no…” parecía ser la regla en los hogares hasta hace un par de décadas, pero los padres de ahora pueden prescindir de ella. Según un estudio, la actitud manipuladora hacia los niños persistió durante mucho tiempo, y la importancia social de los pequeños tuvo un aumento muy lento a lo largo de los años.

Aunque a primera vista las recompensas y los castigos parecen dos conceptos completamente diferentes, en realidad son dos lados de la misma moneda. Ambos son solo un impulso externo que se centra en el comportamiento del niño y tienden a tener un efecto inmediato en el que la mayoría de la gente solo ve el resultado principal (la obediencia), sin darse cuenta del impacto negativo a largo plazo en el desarrollo de la personalidad.

Los efectos secundarios que ningún padre quiere

La doctora Ángela Nakab, especialista en pediatría y adolescencia, y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en un estudio dijo que la personalidad del niño se forma a través del vínculo con sus padres y el entorno (escuela, familia extendida, amigos, etc.). Por lo que el castigo no es lo ideal como modo de crianza, pues en lugar de enfrentar situaciones problemáticas de manera correcta, lo que sucede es que se afianza la idea de sometimiento en los niños, provocando que:

Los malos comportamientos no cambien.
El niño experimente ansiedad por no saber qué es lo que está mal.
Se generen problemas de baja autoestima.
Se refuercen ideas negativas en lugar de positivas.
Exista una erosión en la relación entre los hijos y los padres.
La educación positiva como ancla

La educación positiva enfatiza las emociones positivas. Esto quiere decir que se centra en los rasgos prácticos del carácter, así como en la motivación personalizada para promover el aprendizaje. Por lo que fijarse solamente en los “reconocimientos” que se obtienen al lograr algo bueno no es lo mejor. En su lugar, disciplinar en positivo tiene como propósito mostrarle al niño el amor que se le tiene incondicionalmente.

Por lo tanto, mostrar los sentimientos propios y dejarle al niño expresar los suyos es una demostración saludable de afecto. Frases como “Estoy muy contento con eso que lograste” o “¡Qué bueno que lo hiciste!” son más motivadoras que los premios materiales. Esto es realmente reforzar en positivo, según la doctora Ángela Nakab.

Beneficios de educar sin castigos ni premios

Según los cinco pilares de la disciplina positiva, los niños que no son castigados ni premiados por su comportamiento tienen mayores beneficios:

Aprenden más rápido, pues a través de lo positivo se considera lo que el niño está pensando, sintiendo y decidiendo acerca de él mismo o de su mundo.
Los niños desarrollan mayor confianza, lo que les da una mejor autoestima.
Hay más satisfacción y emoción por promover el bien.
Se refuerza el sentido de cooperación.
Se desarrollan habilidades sociales básicas y fundamentales para la vida.
Los padres pueden sentirse mejor respecto a su crianza.

La relación entre padres e hijos mejora

Para los padres, es mejor establecer normas que lleven a una reflexión personal en lugar de simplemente castigar. Esto quiere decir que en vez de decir “Si no estudias, no tendrás videojuegos”, es mejor mostrar a los niños por qué el estudio es una oportunidad de encuentro y aprendizaje. Por lo que el consejo para los papás es no generar dependencias afectivas ni negativas ni positivas hacia los comportamientos infantiles.

El adulto puede generar alternativas al premio y castigo, siempre y cuando le dé valor a una acción sin tener que demeritar otra.

¿Qué otra forma de educar a los niños, sin usar castigos, crees que sea eficaz? ¿Qué ha funcionado en tu experiencia?

 

Fuente:GENIAL.GURU