Las personas que han salido adelante de una familia tóxica son las almas más bellas

No podemos cambiar el pasado, pero sí nuestro futuro.

El pasado parece asecharnos en todas las formas posibles. Consciente o inconscientemente caminamos por una senda predeterminada por nuestros familiares.

Si todas ellas fuesen funcionales esto no tendría más problema. Pero necesitamos más que nunca comenzar a cuestionar todo lo que está a nuestro alrededor, incluido el concepto que tenemos por familia.

Si preguntas a la sociedad en general, ellos afirmarán que la familia todo se perdona. No importan las ofensas, los malos tratos o los niveles de toxicidad que aporten a nuestra vida. Nuestro deber como hijos siempre es perdonar.

Pero esto no siempre aplica en todos los casos. Muchas veces es necesario alejar a los familiares tóxicos, y no hay nada de malo en ello. En ocasiones tenemos que ver por nuestra salud mental para conseguir sobrevivir a un mundo que de por sí es difícil.

Sin embargo, aunque estemos lo más lejos posible lo vivido con ellos ya es parte de nosotros y no es algo que podamos regresar. Todo el dolor, los traumas y las heridas define parte de nuestra personalidad, y no podemos desaparecerlo.

Aún así todo ese sufrimiento puede convertirse en aprendizaje. No podemos cambiar el pasado, pero sí nuestro futuro. Entre más podamos conciliar con los errores ajenos a nosotros o los nuestros propios mejor podemos estar.

Quienes han aprendido esto son las almas más bellas. El primer contacto que tenemos es con nuestra familia, y si éstos son quienes nos hieren, es complicado sanar.

Por supuesto, no es imposible conseguir una estabilidad mental y una vez conseguido hay mayor fortaleza que nunca.

 

Fuente:NUEVAMUJER