Grumpy Cat: Datos curiosos sobre el gato del meme que se viralizó en internet

Una infección en el tracto urinario provocó la muerte de Grumpy cat, la gata que se hizo conocida por ser la protagonista de un meme que se viralizó en internet. “Estamos inimaginablemente desconsolados al anunciar la pérdida de nuestra amada Grumpy Cat”, declararon los dueños de la mascota de siete años mediante un comunicado publicado en Twitter.

En el escrito, también se detalla que la famosa gata falleció el martes “en los brazos de su madre, Tabatha” en su hogar, en Arizona, al suroeste de Estados Unidos. “A pesar del cuidado de los mejores profesionales, así como de su amorosa familia, Grumpy tuvo complicaciones de una infección reciente del tracto urinario que lamentablemente fue muy fuerte para ella”, precisa el texto.

En Facebook, Grumpy Cat contaba 8,5 millones de seguidores. Mientras que, en Instagram, la seguían 2,5 millones de personas y en Twitter 1,5 millones. Su gran cantidad de fanáticos hizo que surgieran varios datos curiosos en torno a esta mascota. Te los presentamos en esta nota.

 

Curiosidades sobre Grumpy Cat

Grumpy Cat apareció en los show Anderson Live y Good Morning America. Fue una de las invitadas especiales de Anderson Cooper, quien la entrevistó como si se tratara de una celebridad de Hollywood.

Grumpy cat protagonizó el video “El gat original” que cuenta con casi 9.400.000 de visitas. Tras su ascenso a la fama, el canal de Youtube de esta gata gruñona ascendió en suscripciones y visitas.

Otro dato curioso sobre Grumpy cat es que tiene un hermano llamado Pokey. A diferencia de la gata gruñona, esta mascota no es enana. Precisamente, es esta condición la que hizo que la gata se hiciera famosa, ya que por ello su ceño luce fruncido.

Grumpy cat ayudaba a una mujer de Texas a recuperarse de su tratamiento contra el cáncer. La paciente miraba las fotos de la gata para superar las quimioterapias a las que se sometía.

El atún y el pastel de café de Starbucks son los alimentos favoritos de Grumpy Cat.

 

Fuente: LA REPÚBLICA