¿Eres de las que abusa de la comida cuando ganan las emociones?

Cuando pasamos por un momentos de tristeza y decepción, algunas veces ahogamos nuestras penas en comida y es que sí, es cierto que la gente a menudo se refugia en la comida cuando está estresada, se siente sola, aburrida y hasta ansiosa.

Pero también se ve asociada a las emociones positivas, como por ejemplo el romanticismo, compartir el día de San Valentín, una cita o cualquier otra celebración.

A veces “comer emocionalmente” corresponde a eventos vitales e importantes, como una ruptura amorosa o muerte de un familiar.

Las pequeñas situaciones estresantes cotidianas, hacen que las personas busquen consuelo o distracción en la comida con mayor frecuencia.

Ahora, el alimento de consuelo varía y curiosamente lo hacen en función del estado de ánimo y el género. Se sabe por medio de estudios que la gente feliz parece preferir la pizza, mientras que la gente triste prefiere helado, galletas o chocolates, y la gente aburrida o ansiosa por comida salada como las papas fritas.

Te has preguntado ¿Por qué nadie se consuela comiendo verduras o vegetales? Es porque los alimentos con altos contenidos de grasa activan sustancias químicas en nuestro organismo que crean la sensación de satisfacción, lo que genera un rasgo adictivo y hace que nos refugiemos en esos alimentos.

Así que controlemos un poco nuestro apetito mientras nos invaden las emociones, respiremos profundo y liberemos todo de otra manera, optando por hacer ejercicio o alguna actividad que mantenga nuestra mente ocupada.

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