Con otro estilo de vida, serían tan hermosos por fuera como lo son por dentro

No se cómo se llama, sólo la he visto en la calle, siempre bien acompañada de su noble amigo. Me le quedo viendo, no es por lastima ni por menospreciar, sino que admiro a ese pequeño, que a pesar de las circunstancias sigue con ella, es pura felicidad y nobleza.

Ella me intriga, no sé cómo llego a ser indigente, no he escuchado su historia, y prefiero no juzgarla, la vida ha sido dura, creo que con eso es más que suficiente.

Fuente: exbono.com

Ya es una señora mayor, verla me arruga el corazón, más aun cuando busca en la basura o duerme en cartones. Un día le di un poco de comida, no necesite palabras, su cara me reconfortó de inmediato, pero me sentí mejor, cuando vi que antes de probar bocado, con sus manos color marrón, por no decir negro, tomo una porción y se la coloco en el suelo a su amigo, para que comieran juntos.

Fuente: Mnemosine Santoto

Son compañeros de vida, ese animal creo que por muchos años ha sido su único refugio. El perrito camina detrás de ella con paciencia y observando cosas de vez en cuando, pero siempre le sigue el paso.

Esos ojitos me encantan, realmente es tierno, parece un bebé cuando ella lo carga, se le nota la cara de felicidad. A pesar de todo, en general sería una buena toma para una foto. Estoy segura que él nunca la dejara sola, así no tenga comida o un techo para escampar.

Fuente: Mnemosine Santoto

En días de lluvia y frio por las nevadas, cuando los veo por ahí escampando, no puedo evitar pensar en dónde dormirán, o si por lo menos tienen una cobija.

Fuente: Mnemosine Santoto

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