Tenemos teorías que te ayudan a encontrar a tu pareja ideal.

Se trata de un psicólogo y profesor de la Universidad de Ohio que ha escrito un artículo titulado Laws of Attraction: How do we select a life partner? (Leyes de la atracción: Cómo elegimos a nuestro compañero de vida), publicado en la revista Psychology Today. En él, el autor recoge las tres teorías fundamentales en las que se basarían nuestras elecciones a la hora de escoger el socio perfecto para nuestro proyecto vital.

La primera, que nos conecta con nuestra esencia animal, es la Teoría Evolutiva, en la que se defiende la certeza de que son nuestras conductas, características físicas y la personalidad, las que marcan nuestra supervivencia y, por lo tanto, nos hacen más atractivos para el género opuesto, que busca la mejor pareja para continuar perpetuando la especie. Teoría que queda automáticamente deslegitimada, pues no contempla la amplia variedad de opciones sexuales y familiares presentes en la sociedad, por suerte, cada vez más asumidas.

La segunda teoría con más años de calado es la Teoría del Papel Social, desarrollada por la psicóloga estadounidense Alice Eagly. Según este argumento, las reglas de selección de pareja son dictadas por los roles que, mujeres y hombres, desarrollamos en la sociedad. Si la sociedad dicta que la mejor pareja es la que más dinero tiene, triunfa el que conduce el Ferrari. Así de sencillo. Todos sabemos que adjetivos como justo, coherente, positivo e igualitario no casan con nuestro entorno

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Y llegamos al presente con una teoría, sostenida desde la década de 1940 hasta nuestros días, que defiende que la elección de pareja depende de unas pautas muy básicas y determinantes:

Familiaridad

“El roce hace el cariño” de toda la vida. El contacto frecuente con una persona hace que la descubras mejor, que la conozcas de verdad, y eso conquista. O aleja. Las conversaciones -o el verse en distintos escenarios- siempre suponen un punto extra. Eso sí, si le dedicas más tiempo que al resto, es porque ha sonado una alarma que ya te está avisando de ese interés latente, ¿no?

La atracción física

Hasta luego el cuento de la Bella y la Bestia y eso de que la belleza está en el interior. La atracción física es el primer filtro que influye en si nos fijamos o no en alguien, pero resulta que obedece a las leyes del mercado: un día es más atractivo el que tiene barba y, el siguiente, la que tiene los tacones más altos. El artículo dice una verdad como un templo: quien tiene dinero para pagarse las últimas novedades del mercado, capta la primera atención.

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Inteligencia y calidez

Este punto hace referencia a la personalidad de cada uno, siendo la inteligencia y la calidez los verdaderos factores que te convierten en alguien realmente atractivo. Hay quien suspira encantado con una conversación interesante, y otros que buscan una persona empática con quien dialogar. Como dice el autor del articulo, ser cálido y sabio “es un tándem ganador”.

Proximidad

Esta teoría sostiene que la mayoría de nosotros se fija en alguien a quien puede visitar sin recorrer muchos kilómetros o usar vuelos transatlánticos. Es poco probable que persistamos en una relación donde el contacto físico o la posibilidad de verse delante de una cerveza -o compartiendo un plan cualquiera-,  no sea una opción válida y fácilmente realizable.

Semejanza

Preferimos a alguien que comparte cierto valores con nosotros: filosofía de vida, ideología política, creencias religiosas o, simplemente, una manera de pensar similar. Este artículo destaca un ligero matiz egocéntrico en este factor, y es que, si te pareces a la persona a la que tú admiras es que, supuestamente, tú también eres ‘digno’ de esa admiración. Y eso reconforta.

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