Puedes usar esta estrategia para aprender de tus errores y crecer como persona

Si una puerta se cierra, no es el fin, no desesperes y recuerda lo siguiente: siempre lo puede intentar una vez más.

A menudo las personas adultas que llevan gran responsabilidad sobre sus hombros y suelen frustrarse por no conseguir lo que querían en diversos aspectos de su vida. Si te sientes o te has sentido así en algún momento, trata de imaginar lo siguiente:

¿Te has puesto a pensar lo difícil que es para un niño hacer cosas que los adultos hacen como mucha cotidianidad? ¿No? Pues claro, que no. Estos sencillos pero profundos pensamientos pueden pasar desapercibidos la mayor parte del tiempo a nuestra vista y mente.

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¿Pero qué tiene que ver?

Pues lo siguiente, por ejemplo: Si un niño pequeño quiere abrir una puerta que está con seguro, este verá como una tarea muy complicada de hacer ya que no posee los conocimientos necesarios de cómo lograr abrir la puerta, además, de no haber nadie a su lado para que le oriente o ayude con esta actividad. El niño llegará a sentirse frustrado y con mucha probabilidad romperá en llanto al no saber que más hacer para abrir la bendita puerta. Es aquí donde debes comprender que las dificultades propias y ajenas, son una oportunidad de aprender, de retarse y de ganar experiencia.

Si te das cuenta, pasa lo mismo contigo y con las personas que se encuentran en una mala situación. Muchas veces pensamos que los problemas de los demás no importan porque somos incapaces de ponernos en el lugar del otro, creyendo que sus dificultades pueden ser resueltas con gran facilidad y las tuyas, en cambio, requerirán más apoyo y esfuerzo. Se nos olvida que todos estamos inmersos en ese eterno aprendizaje de vida.

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Si te pones a pensar, muchas de las personas que conoces y hasta tú mismo/a están pasando por situaciones como: tratar de liberarse de alguna adicción, salir de una mala relación, dejar atrás un pasado doloroso, lidiar de la mejor forma con problemas de autoestima, o tal vez salir de situaciones peligrosas, etc.

Entonces, vuelves a reaccionar y a caer en cuenta de que todos, sin excepción, estamos en un proceso de aprendizaje constante para salir de todo aquello que no nos deja ser feliz completamente. He aquí la estrategia que debes aplicar, la del niño que no puede abrir la puerta por falta de experiencia pero con seguridad buscará a alguien para que pueda enseñarle a salir de ese problema.

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Si tienes la oportunidad de que alguien te ayude ante tus dificultades, trata de hacer tú lo mismo con otras personas que pasen por un mal momento. Ganaras más experiencia y el aprendizaje es mejor llevado cuando alguien más te hace ver perspectivas de solución que escapan a tu mente.