Oye, deja de culpar a los demás de tus problemas

Ya, es el momento de hacerte responsable de ti mismo.

Culpar de todo lo malo que te ocurre no va a resolver tus problemas, de hecho, te perseguirán con mucho más intensidad. Solemos quejarnos de todo: el profesor me odia por eso me reprueba, mis padres no me entienden y me presionan todo el tiempo, mi pareja no me comprende, mis amigos no me ayudan en lo les pido, la vida es injusta y yo soy una víctima de esta cruda realidad, puro drama, etc, etc.

Y si bien es cierto, nadie ha nacido concientizado acerca de la responsabilidad que cada uno debe asumir por su vida, esta se va aprendiendo al pasar de los años. Y se comprende cuando nos damos cuenta que pueden existir dos tipos de responsabilidades: la propia (interna) y la de nuestro entorno (externa).

La responsabilidad interna es aquella que debemos asumir por los actos que nosotros mismos propiciamos, es sobre todo la más importante, porque radica en nuestras acciones diarias. Si repruebas un examen es porque no estudias, si te atrasas en un pago es porque no te organizaste bien en tu economía, porque tal vez gastaste en cosas que no necesitabas, si tu pareja no te comprende es porque tal vez no estás comunicando bien tus necesidades, si peleas constantemente con tus padres no es porque te odien, es porque no has llegado a entender que llevan toda una vida pensando de la forma que piensan y tú no los vas a cambiar, y es tu responsabilidad como hija comprenderlo y evitar peleas con dos personas que solo procuran tu bienestar (a su manera), etc.

Asumir tus problemas es entender que nadie tiene la obligación de resolverte la vida o satisfacer tus necesidades por más amor y afecto que haya entre tú y la otra persona. Es cierto que existe una responsabilidad externa, basada en el comportamiento de los que te rodean y en ciertas ocasiones provocan problemas en tu vida, pero es solo ahí cuando puedes reclamar o pedir explicaciones acerca de las acciones que han influido en perturbar tu bienestar.

Fuente: We Heart It

Antes de echarle la culpa a alguien por lo mal que te va en la vida, siéntate un momento y reflexiona el origen de este problema. Identifica con calma y con la mayor objetividad posible quien es responsable de cada cosa.

La  mejor forma de vivir esta vida, es siendo conscientes que nuestro bienestar y nuestro caos, dependen en un 80% de nuestra acciones. De nadie más. Hazte cargo de ti.