Para los que cumplimos 25 años, los gloriosos 25.

No necesariamente conseguirás el trabajo que esperabas. En la Universidad puedes aprender muchas cosas, pero la verdadera experiencia la obtienes solo en la cancha. Al inicio será duro y no tendrás el trabajo de tus sueños, pero entenderás que lo que necesitas es esforzarte más cada día para conseguirlo y que el camino no es fácil, pero valdrá la pena.

Amigos. A esta edad te vas dando cuenta quiénes son tus amigos de verdad, los que estarán siempre y no solo para los fines de semana de “juerga”. Empiezas a darte cuenta que no todas las personas que son cercanas a ti son amigos verdaderos. Te quedas con algunos cuantos y está bien, porque cantidad no es igual que calidad.

Las fiestas ya no son necesarias. Si antes salías de fiesta cada fin de semana, ahora solo esperas que llegue el sábado para poder descansar. Ya no ves las fiestas como una prioridad y tu cuerpo ya empieza a sentir las resacas con más fuerza.

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Serás menos paciente. Los temas que no te aportan simplemente ya dejan de tener tu atención. Ya no estás para tonterías ni para perder el tiempo con personas o situaciones que no te dejan nada.

Experiencias. Ya entendiste que el dinero es mejor invertido cuando se gasta en experiencias y no en cosas. Por eso tus ahorros ahora van destinados a actividads culturales como teatro, cine o conciertos y, por supuesto, en viajes.

Entiendes las lecciones que te enseñaron tus padres. Ahora sí las comprendes de verdad, cuando tu mamá te decía que ahorres, que no tomes tanto, que sepas distinguir entre tus amigos de verdad y que tengas prioridades. Aprecias el vínculo que tienes con ellos y agradeces tenerlos en tu vida.

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