La voz de las mujeres provoca agotamiento en los hombres.

A menudo los varones nos preguntamos por qué simplemente no podemos llevar la fiesta en paz con nuestras hermanas, pero, con nuestros hermanos nos entendemos a la perfección. Es bastante común que, después de un largo y cansado día de actividades, regresemos a casa y, quienes tenemos pareja, simplemente necesitemos un momento de descanso a solas, apartados de ellas. Pero, ¿debemos acaso sentirnos culpables por este deseo? No, la realidad es que no deberíamos. Este sentimiento de hartazgo y la necesidad de un momento de paz, sin escuchar la voz femenina, tiene explicaciones científicas. De acuerdo con los estudios realizados por la Universidad de Sheffield, el cerebro masculino no está preparado para asimilar en su totalidad la voz de las mujeres. Sí, aunque parezca una completa farsa, las investigaciones fueron realizadas bajo un estricto protocolo de observación y un proceso de prueba y error, para finalmente dar con los contundentes resultados.

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Los caballeros no nos dejarán mentir cuando decimos que, cuando estamos teniendo una charla, una discusión, o simplemente estamos observando una entrevista a una mujer, sencillamente parece que nos bloqueamos de manera automática. Es como si nuestro cerebro se desconectara sin que nosotros presionáramos el botón de desconexión. Pero, mujeres, ¡no nos culpen! Esta práctica tan recurrida no es a propósito. De acuerdo con la ciencia, nuestra mente lo realiza de forma premeditada para evitarnos trastornos mayores a los varones.

En efecto, durante el proceso de investigación, los expertos en el área tuvieron que reunir a 12 individuos, cuya actividad cerebral al escuchar voces, tanto masculinas como femeninas, fue observada y analizada de manera en extremo detallada. De este modo pudieron darse cuenta de que el cerebro de los varones reacciona de forma distinta ante ambos estímulos. Mientras que los tonos emitidos por las voces masculinas activan las áreas cerebrales posteriores, aquellos emitidos por las féminas sencillamente activan el área auditiva. Lo que sucede cuando un varón escucha la voz de una mujer es que el giro temporal anterior superior derecho se activa de manera automática. Esto significa que nuestra mente trata de descifrar e interpretar el significado de las palabras; así como otros detalles del habla de nuestra interlocutora. Esto se debe a que esta región de nuestro cerebro está encargada del procesamiento de los sonidos y sus variaciones frecuenciales. Por ello, cuando se activa desempeña un papel importantísimo en nuestra cognición social.

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De acuerdo con los investigadores, este órgano vital es altamente estimulado por las voces en general, pues gracias a ellas nuestra mente puede reconocer el género de una persona, además de otros detalles como su apariencia, su edad aproximada, entre varios más. No obstante, este proceso es mucho más complejo de lo que imaginamos de entrada. Resultaría bastante sencillo decir que hasta ahora no hay nada que explique entonces por qué nuestra mente parece simplemente fugarse a otro sitio cuando la persona que nos habla es una fémina. Pues bien, resulta que la voz femenina tiene una variedad mucho más amplia en cuanto a sonidos se refiere. Por este motivo, interpretar lo que emana de la boca de una mujer es mucho más complicado para el cerebro masculino que descifrar aquello que dice uno de nuestros congéneres. Aunado a este factor, ellas por lo general hablan de una forma mucho más melódica, lo que le suma a la complejidad experimentada por la mente masculina al momento de analizar y tratar de descifrar el mensaje. Sencillamente, nuestro cerebro se desgasta en su afán de sintonizarse para comprender en su totalidad lo que la mujer intenta decir. Nuestra mente, con la intención de evitarnos trastornos de gravedad, simplemente sintoniza un sonido de manera selectiva, y elimina el resto. Así pues, mujeres, ahora tienen una explicación científica para la pregunta: ¿Estás escuchándome? Cuando parece que los caballeros nos encontramos en otro planeta.

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