La historia de la pareja a quien casó el mismo papa en pleno vuelo de avión.

¿Que ha hecho qué? ¿Es broma esto? ¿Acaso es legal? Greg Burke ya no sabía qué cara poner frente al aluvión de periodistas que se acababan de enterar que el papa Francisco había casado a una pareja de tripulantes de Latam en pleno avión rumbo a Iquique.

“Yo no esperaba esto. Yo pensé que era una pareja que se quería tomar una foto con el Papa. Dije ah bueno, eso es lindo. Ya lo he visto antes. Pero la pareja regresó y nos dijo: en realidad el Papa nos acaba de casar”, contó el vocero del Vaticano .

Carlos Ciuffardi y Paula Podest son dos tripulantes de la línea aérea casados por civil desde hace 8 años. Ellos tenían previsto celebrar su boda en una iglesia, pero ocurrió el terremoto del 2010 en Chile, el campanario se vino abajo y no pudieron concretar la ceremonia. Ciuffardi le contó la historia al Papa y la conversación que siguió fue la siguiente:

-Pero, ¿están casados?

-Sí, pero por civil. Se cayó la iglesia y no pudimos.

-Bueno, ¡los caso! ¿Quieren casarse?

-¿Está seguro?

-¿Tú estás seguro?

-Sí

Imagen: El Comercio.

Y entonces el Papa pidió dos cosas: anillos y un testigo. Ciuffardi sacó de su asiento a Ignacio Cueto, gerente general de Latam y el Papa ya pudo concretar la unión. Luego el pontífice llamó a un cardenal, que la pareja no tiene idea quién era, para que firme el acta. Consiguieron cualquier hoja en el avión y listo.

Imagen: El Comercio

“Es alucinante. Y es muy importante lo que nos dijo: este es el sacramento que hace falta en el mundo, el sacramento del matrimonio. Ojalá esto motive a las parejas en el mundo. Por eso lo hago”. “También nos dijo que las argollas no debemos usarlas muy apretadas porque torturan. Pero si las usamos muy sueltas, se caen. Así que hay que usarlas con cuidado”, complementó su esposa.

Ciertamente es algo histórico. Nunca antes un Papa celebró una boda en un avión. A Francisco lo vemos romper el protocolo todas las semanas, pero esto es un nivel de sorpresa mayor al que nos tiene acostumbrados.

Imagen: El Comercio