Existen personas que son intolerantes al alcohol.

Mala noticias para aquellos que disfrutan de sus “traguitos”.

Tal vez no lo parezca, pero nuestro cuerpo es sabio. Sí señores, sabio. El cuerpo humano sabe bien lo que necesita, lo que le hace bien y lo que le perjudica. Nuestro organismo habla por sí mismo y es mejor escucharlo cuando nos advierte que algo no está yendo bien con nosotros.

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Entonces, ¿sabes cuál es la señal de que el alcohol no está hecho para ti? Pues, si es que no te ha sucedido a ti, de seguro debes haber visto a alguien por ahí bebiendo y que de pronto su rostro, cuello o pecho se tornan enrojecidos. ¿Por qué sucede y que tiene que ver esto?

Según los investigadores de la Escuela Nacional de Medicina de Chungnam, Corea del Sur, este enrojecimiento es la clara señal que la bebida (el alcohol) te produce hipertensión y que, por lo tanto, tu cuerpo no lo tolera siendo demasiado tóxico para ti. El color rojizo en estas partes del cuerpo está asociado a ser propenso a sufrir un infarto.

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¿Y por qué es tóxico para estas personas? La reacción rojiza se debe a que las personas que lo presentan, procesan de manera más lenta una toxina producida por el alcohol llamada acetaldehída; lo que genera que esta toxina esté por más tiempo en nuestro cuerpo, produciendo consecuencias peligrosas.

El doctor Jong Sung Kim, investigador en toxicología, declaro lo siguiente para el Daily Mail:

“El enrojecimiento del rostro tras beber se considera siempre un síntoma de alta sensibilidad al alcohol o incluso intolerancia, a menos que la persona esté ingiriendo medicamentos especiales. El enrojecimiento facial detonado por beber generalmente ocurre en una persona que genéticamente no puede romper (procesar adecuadamente) la acetaldehída.”

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Así que ya saben aquellos que les gusta los “after office” o los traguitos demás, fíjense si su rostro, cuello o pecho se enrojecen al beber y eviten una futura descompensación. Háganle caso a su cuerpo.