Datos que te ayudarán a “hackear” tu propio cerebro

Sí, existen algunos “trucos” e información útil que puedes usar cambiar el funcionamiento de tu cerebro.

¿Crees que tu cerebro es un órgano indescifrable y cerrado del cual solo pueden salir órdenes sin que tú puedas hacer nada? Pues no es así. Checa los siguientes trucos y cambia tu estado de ánimo o tu rendimiento.

La música que escuchas influye en la percepción de las cosas

Simple. Si quieres estar de buen humor, escucha música que te genere eso, felicidad. El cerebro percibe el entorno donde te desarrollas y si encuentra un estímulo lo tomará cambiando tu estado de ánimo.

Imagen: Pinterest

Tu felicidad depende de las personas que amas

Sientes que tienes varias de las cosas que quieres y que no te puedes quejar de tu situación actual, pero ¿aun así no te sientes pleno? Entonces, analiza cómo se encuentran las personas que amas y practica la empatía para mejorar su situación actual.

Imagen: pexels

Tu cerebro puede ser convencido de cualquier cosa

¿Crees que la sugestión no funciona? Prueba a convencerte a ti mismo. Por ejemplo, si no has dormido bien, repítete a ti mismo que has descansado genial y tu cansancio se verá aminorado.

Gastar te hace sentir ansioso

Si te compras algo caro te sentirás presionado por lo que acabas de comprar, no seas un esclavo de los objetos. Si puede invertir en algo, hazlo en experiencias: cenas, paseos, viajes, estudios, etc. Esto quitará ansiedad a tu cerebro y verá el gasto como una inversión en tu felicidad.

Imagen: pexels

Si tienes un recuerdo sobre algo, no estás recordando ese algo

Mejor dicho, si recuerdas algo que te paso, no estás recordando la situación en sí, si no el último recuerdo que tuviste de este. O sea, el recuerdo del recuerdo.

Pensar en otros idiomas ayuda a tomar decisiones

Pensar en una lengua extranjera ayuda a pensar más racionalmente, ya que es como si otra persona estuviera debatiendo contigo el tema. Te ayuda a clarificar las cosas.

Imagen: InnMentor

Fracasarás si subestimas una tarea

Si tu cerebro piensa en una tarea como “fácil” o que es demasiado sencilla para ti, es muy probable termines haciéndola mal. No te confíes.