Acciones para que limpies tu Karma, sí tu Karma.

Ley de la sabiduría. Ser sabio significa tomar ventaja del dolor para un proceso de introspección. La sabiduría es estar conscientes de lo que podemos y debemos cambiar, y de lo que no podemos.

Ley del progreso. La sabiduría se lleva a cabo a través de un desarrollo espiritual. Tenemos que sobrepasar nuestras emociones y el ego para seguir el camino del Alma.

Ley del logro vibracional. Dado que estamos hechos de energía, estamos en constante movimiento y eternidad. Por lo que nada en el universo es permanente. Todo cambia.

La ley de uno. Todas las partes forman parte de un todo más grande.

La ley del amor. El amor es la respuesta a todo. Tiene que ser incondicional, pues sólo así puede sanar tanto a uno como a todos los demás.

La ley de la abundancia. El Universo se encarga de que cada uno obtenga lo que necesita.

La ley de la gratitud. Esta ley ayuda durante el proceso de crear un hábito saludable en relación con todo lo que se tiene.

La ley de la armonía. Necesitamos apreciar lo esencial de la armonía con el universo para vivir mediante las leyes universales; es decir, no matar ni mentir ni odiar ni robar.

La ley del desapego consciente. Dado que todo es cambiante, debemos aprender a no aferrarnos a los objetos ni personas. Tener este vínculo tan unido puede resultar en energía en desbalance. Por ello, mantenernos completamente conectados con nuestra esencia crea un balance.

La ley de la conducta. Deberíamos ser capaces de controlar nuestras acciones, lo cual conlleva inevitablemente al control de nuestra conducta.

La ley de la aceptación. La aceptación trae armonía, mientras que la resistencia o negación, miedo y sufrimiento. Usualmente, las personas se transforman en aquello que se resisten a ser.

La ley de la dualidad. Estas son dos fuerzas que gobiernan el universo –yin y yang; masculino y femenino–. Entre ambos, tiene que haber balance y armonía.

La ley de la atracción. Atraemos lo que somos. Lo bueno atrae lo bueno. Amor atrae amor.

La ley de lo divino. Cuando nos volvemos conscientes de que la Divinidad reside en nosotros, empezamos a manifestarla.

La ley del destino. El destino es la suma de las experiencias y lecciones que hemos pasado a lo largo de la vida. Tenemos nuestros destino y debemos cumplir con él.

La ley de Dharma. Es un objetivo más grande de todas las cosas que deberían sincronizarse con la ley universal. Hay una razón por la cual pasan las cosas. Es el creador. Es la armonía de Dharma que afecta nuestro Karma.

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